Heroes de Edar: La Orden de la Flama de Plata

Cronicas de Leonardo, Prologo

Prologo

Mensaje del GM

Estas cronicas serviran como los resumenes de sus aventuras ademas de instroducciones al mundo y la historia pasada para los que lleguen despues, estas son contadas por Leonardo en primera persona y son como pueden esperar, muy subjetivas, este primer capitulo es mas largo porque resume lo ocurrido en la campaña que precede a esta. El resto de los capitulos seran resumenes de lo que paso en la partida anterior y deberian ser mas cortos.


Cronicas de Leonardo


Prologo

Mi nombre es Leonardus Primus Titus, “Leo” para mis amigos. Soy un músico, un bardo, portavoz de héroes y sus hazañas, poniendo de mi parte para que sus logros no sean olvidados. Durante mi adolescencia mi música me llevo por todos los rincones del imperio, los ricos y poderosos pagaban fortunas por oírme tocar y ver los bellos pasos de baile de mi querida hermana, Fada.

Eventualmente mi hermana y yo nos separamos, ella se volvió una instructora en una prestigiosa escuela, y yo me quede indeciso de que rumbo tomar, nuestro adiós no fue producto de una discusión o una pelea, no, simplemente era momento de avanzar. Aun así yo caí en una tristeza profunda, mi soledad me abrumaba y viaje sin rumbo por un tiempo. Durante mis viajes escuché historias de cómo un grupo de aventureros había salvado a Roma de un Archimago que había obtenido el poder de un dios. La historia era difícil de creer, pero muchos en Roma fueron testigos de la fortaleza flotante del Archimago y de cómo casi cae de los cielos y aplasta el palacio del Emperador. Pero lejos la historia que más llamó mi atención fue la historia de la repentina aparición de extrañas abominaciones en el norte, y de cómo una guerrera santa les hiso frente utilizando el escudo sagrado de Constantinus. ¡Debía saber más! Fue entonces cuando mi camino por fin estaba claro, era mi destino encontrar esta guerrera y contar su historia.

Mis viajes me llevaron a Germania, siguiendo las huellas de mi inspiración llegue a un pueblo Elfico, la arquitectura por si sola me permitiría escribir libros de por vida, como lograron que crear edificaciones a partir de árboles nunca lo sabré. Aquí escuche la historia de un anciano curandero, que me relato la historia de amor de una princesa elfica y un misterioso elfo oscuro. La princesa falleció cuando un sirviente del Archimago embosco a su grupo. El elfo oscuro movió mar y tierra para salvarla. Fue aquí cuando por fin escuché algo sobre mi musa, el señor de la ciudad, conmovido por la decisión del Drow de hacer cualquier cosa con tal de salvar a su amada, le otorgo una guía y protectora que lo llevarían a él y a sus compañeros en búsqueda de una reliquia capaz de salvar a la princesa, su nombre era Astelyn Gannalodel. Con su ayuda el Drow fue exitoso y la princesa volvió a la vida, esta fue la primera hazaña de mi inspiración. Ella ya no estaba aquí, pero tenía su nombre y sabia un poco más de su pasado, decidí continuar mi camino en su búsqueda, el mundo debía conocer su historia y soy el que debe contarla.

La encontré, o mejor debería decir que ella me encontró a mí. En mi viaje al oeste me encontré con una pequeña villa humana, gente humilde pero de una gran generosidad, mis viajes me habían dejado sin recursos y si no fuera por la amabilidad de esta gente probablemente no estaría hoy aquí. La gente del pueblo me ofreció un lugar donde dormir, comida y bebida, yo accedí pero con la condición de poder pagarles de algún modo, fue así como termine tocando para todo el pueblo en la plaza, lo que comenzó como un simple concierto termino como una fiesta, siempre preferí tocar para los plebeyos, siempre se unen a la función. Esa noche un estruendo despertó a todos, una enorme bestia que antes solía ser uno de los aldeanos había destruido una casa, y su familia, incluso su perro estaban ahora entre mezclados en su carne, el horror de la escena me dejo paralizado de miedo, sin darme cuenta, la abominación esta ahora al frente mío, lista para atacar, fue entonces cuando escuche el zumbido de un enorme objeto de metal pasar sobre mi cabeza, luego una brillante luz blanca me dejo ciego por un momento, lo próximo que recuerdo es verme en el suelo enfrente de una mujer en armadura montada en un hipogrifo, su armadura era brillante y plateada. “¿Estas bien?” me dijo al tiempo que desmonto para ver mi estado, fue entonces cuando pude verla bien, su rostro pálido y perfecto, sus ojos azules y finos, cabello dorado y largo y orejas puntiagudas, en su brazo un escudo imposiblemente grande y pesado, era ella, no había equivocación, la había encontrado.
-“¡¿Astelyn?! ¡¿Es usted Astelyn Gannalodel?!” – Dije con entusiasmo, incapaz de mantener la compostura – “¡Eh estado buscándola! ¡Por favor permítame seguirla!” – La vergüenza me carcome hasta hoy.
Como es de esperar Astelyn estaba sorprendida y parecía no saber que decir. Me tomo un segundo recuperar la compostura y poder explicarle mis intenciones, después de enterrar a los aldeanos que habían muerto y una larga conversación me convertí oficialmente en el escudero de Astelyn Gannalodel, Paladín de Constantinus.
Es así como inicia esta historia, con un muchacho privilegiado buscando aventura y historias de heroísmo, y encontrando mucha más de la que podría desear.

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Ryudamaru Ryudamaru

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